Las referencias, eventos y personajes descritos en esta historia de carácter ficcional, se han alterado para su desarrollo. Cualquier parecido con la realidad es coincidente.
sábado, 14 de mayo de 2011
EL SEÑOR DE LOS VIENTOS
En el Departamento de Policía de Chicago Ada estaba recostada en su silla con los pies sobre el escritorio desordenado. Expedientes, imágenes, libretas de notas garabateadas y algunas fotos de sus padres se estremezclaban mostrando ciertemente una personalidad caótica y excéntrica. En sus manos estaba la vieja libreta de Ibrahim Sarlak, había pasado toda la mañana telefoneando a sus contactos, la muerte de su amigo les tomó por sorpresa, "Ibrahim era buen hombre, nunca tuvo enemigo alguno, jamás se metió en problemas, ¿Quién pudo haber hecho algo tan horrible?" Dijo el que parecía ser su mejor conocido. Ada estaba ya agotada y pensó salir del departamento para darse un aire cuando recibió la intempestiva llamada de un detective desde Alemania.
- Departamento de Policía de Chicago, habla con la detective Ada Meitner.-
- Detective Meitner, habla con el jefe Klyde Podolski de la jefatura de policía de Hannover, supimos que ayer preguntaba usted por el profesor Helmut Köller. La noticia es que hallamos hace unas horas a este hombre muerto en el hotel donde se hospedaba.-
Ada no podía creerlo, Köller había muerto igual que Arab e Ibrahim, descartó entonces la posibilidad de un asesino étnico y lo más desconcertante de todo era la rapidez con la que el asesino se movió considerando que el coleccionista había muerto unas horas atrás. "Es obvio que no se trata de uno solo, deben ser varios muy probablemente de una red de traficantes de armas. ¿Está segura que Ibrahim e Ishaq no estaba involucrados en negocios turbios?" Preguntó el detective en jefe que siempre se esforzaba por ir un paso adelante de la brillante mujer, ada solamente se limitó a examinar el archivo forense que le enviaban desde Alemania, para ella las teorías acerca de un oscuro grupo o una red de traficantes simplemente le parecían rídiculas, algo totalmente ambiguo a la imágen que esbozaba su mente de un asesino fuera de lo normal. Nadie en el departamento le daría crédito a su tesís pues Ada venía de una familia de cirqueros y entonces trató de alguna manera llegar a hipótesis menos fantasiosas. Al cabo de unos días después de que los forenses entregaran el cuerpo de Ibrahim a sus familiares, decidió acompañarlos a su funeral para ver si de repente en la escena aparecía algún personaje que le diera un indicio acerca de su misteriosa muerte. Justamente un hombre de edad estaba cerca con la mirada perdida sobre el féretro, se le veía demacrado por la muerte de su amigo, su aliento despedía un vaho de alcohol mientras que los otros disimulaban el desapruebo de su conducta.
- ¿Sabe usted quién es ese hombre?-
- Es Ahmed, el hermano de Ibrahim...nunca se llevaron bien y supongo que trata de ahogar el remordimiento que lo devora por dentro.-
Al cabo de unas horas Ibrahim fue enterrado y solo frente a su tumba había quedado el viejo Ahmed. Diminutas gotas comenzaron a caer sobre la tierra removida y entonces Ada se acercó a él con una sombrilla para cubrirlo.
- Vamos señor. Sabe usted que esta lluvia es muy dañina, lo llevaré a casa.-
- ¡Pazuzu, el señor de los vientos fue quien trajo la tormenta hasta nuestros corazones!-
Ada pensó que aquel pobre hombre devariaba por la consternación.
- Esté tranquilo, le aseguró que atraparemos al asesino de su hermano.-
- Nadie puede enfrentar a Pazuzu rey de todos los demonios del infierno, ¡Él es muy fuerte y su corazón está lleno de resentimiento! Porque alguna vez una mujer tan hermosa como usted le rompió el corazón y ahora ha vuelto por su revancha.-
Ada simplemente se limitó a llevar al anciano hasta su casa, este se había dormido en el camino, en sueños se le escuchaba decir: "¿Por qué no vine a defenderte hermano mío? sabíamos que este momento llegaría." De pronto sintió pena por aquel hombre.
En la noche solazada en su sofá Ada revisaba algunos expedientes en su computadora cuando recordó el nombre que había invocado Ahmed en el cementerio. Pazuzu era ciertamente el rey de los demonios de la mitología sumeria, desde luego tanto Ibrahim como su hermano debían conocer estas leyendas pertenencientes a su antigua cultura pues eran musulmanes. Ada sintió que un aire gélido atravesó por sus pulmones erizando su piel cuando se enteró del terrible aspecto de aquel demonio, Pazuzu ciertamente tenía una cola de escorpión.
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