miércoles, 22 de junio de 2011

LA MUERTE VINO EN COLOR DE ROSA

Chicago es una de las tantas ciudades importantes del mundo que crecieron a la sombra de la corrupción y el crimen organizado. Aún en estos días de "Luvia Pesada" y "Noches Letárgicas", en sus calles puede respirarse algo de esa atmósfera envenenada por la maldad. La comercialización de drogas, armas y sexo son actividades abanderadas que llenan de lucro y poder a los grandes jefes de la mafia. Hombres y mujeres se prestan para llevar una vida más o menos lucrativa a costa de la clandestinidad y la muerte.
No hace más de unos meses que apareció el primero de lo que se denominó "Brote negro", un supuesto trastorno psicológico que convertía a la gente en criaturas sedientas de violencia, situación a más favorable para los jefes del hampa que supieron aprovechar este inusitado paroxismo. El fenómeno apenas comenzaba a estudiarse, los brotes iniciales se dieron en Greater Grand Crossing, los informes hablaban de hombres que golpeaban a la gente y causaban graves destrozos, de revueltas en las fábricas y peleas a muerte entre pandillas. Entre todos, hubo ciertos agentes que se destacaron por habilidades extraordinarias, por supuesto se ignora hasta el momento cual pueda ser la causa de esos trastornos.
La maldad en Chicago se esconde en el aire frío y contaminado, hasta las personas prominentes parecen estar infestadas de él,cuenta de ello lo daría un incidente en el que se vio envuelto el hijo del gobernador de Illinois, una noche en uno de los más famosos clubes de la capital. Estaba en este el hijo del gobernador, Jacob Spitzer tomando unas copas y observando el espectáculo de la noche, bailarinas desnudas danzando rodeadas de decenas de serpientes. Aquella noche también estaba el afroamericano Salif Meziane bebiendo unas copas solitario como acostumbraba a hacerlo, muy cerca del joven Jacob, parecía que nada podía alterar esa noche, salvo su insistencia con una de las jóvenes, de seguro Jacob creía tener el dinero y poder suficiente para convencerla de acostarse con él pero la chica se negó ante tal pretensión lo que suscitó la ira de Jacob que estaba algo pasado en tragos. El único testigo de tan réprobo comportamiento fue el hombre negro que primero divisó un forcejeo entre la pareja para luego verlos salir de la taberna, claro está, Jacob apuntaba disimuladamente una pistola a la aturdida bailarina. Salif se indignó de sobre manera y se fue detrás del agresor, afuera en la parte de atrás estaba su vehículo junto a tres de sus guardaespaldas, uno de ellos cuando vio a Jacob con la joven abrió la puerta trasera de la 4x4 para que ambos entraran allí pero antes de que esto sucediera Salif se acercó desafiando al hijo del gobernador, sus hombres intentaron sacarlo del lugar, uno de ellos incluso le ofreció dinero pero Salif estaba dispuesto a evitar que el joven adinerado se saliera con la suya, entonces uno de los guardaespaldas lo agredió pero Salif era más fuerte y de un solo golpe lo derribó. Los demás se apresuraron para atacarlo, igualmente fueron brutalmente abatidos, Jacob se quedó pasmado, aquel hombre destellaba fuego en sus ojos y su fuerza definitivamente no era la de alguien normal. Jacob apuntó su pistola a Salif pero no fue capaz de dispararla, Salif lo tomó por la solapa de su chaqueta desafiante.
"Las escorias como tú no merecen el lugar que tienen."
"Si me matas negro, toda mi familia no descansará hasta verte ardiendo en una silla eléctrica."
Salif apuntó la pistola en su rostro pero la mujer lo detuvo. Salif estaba fuera de sí pero era también consciente de la realidad, la familia Spitzer era una de las más poderosas en Illinois, acabar con la vida del orgulloso Jacob no solo le traería problemas a él sino también a aquella joven bailarina. Salif golpeó a Jacob dejádolo inconsciente en el suelo y entonces Salif se fue de allí dejándola sola.
Cuando iba doblando la esquina esta lo alcanzó, comenzaba a llover sobre Chicago y Salif pudo dejar atrás su odio cuando escuchó la dulce voz de Cristal.
"No es de un caballero defender a una dama y luego dejarla a merced de sus enemigos."
"Se equivoca señorita, en este mundo de porquería los caballeros y las damas dejaron de existir"
"El dueño del club es muy amigo de Jacob, de seguro me responsabilizará de esto. Desde hace mucho tiempo Jacob estaba insinuándome pero hay una gran diferencia entre una bailarina exótica y una ramera."
"No veo gran diferencia si lo que hacen, lo hacen solo por dinero."
"Solo intentaba hacerme amiga. No me gusta irme sin dar antes las gracias."
Salif tomó a la chica por los hombros y la miró fijamente para luego besarla, al cabo de unos minutos estaban juntos en el apartamento de Cristal, durante horas Salif unió su cuerpo al de la hermosa joven, cuando se acercaba el amanecer habían tenido tanto sexo que Cristal moría en sus brazos, Salif no pudo darse cuenta a tiempo, solo vio el apacible rostro de su intempestiva amante, los ojos muertos en placer que miraban fijamente hacia su ventana, la noche que se iba junto a ella para siempre.

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