viernes, 20 de mayo de 2011

LA MUERTE DEL COLECCIONISTA

Ada Meitner fue despertada unas horas después de que cayera la tarde y comenzara la primer "Noche letárgica" de la temporada, muy oportunamente pues recibió al cabo de unos minutos la llamada del detective en jefe, una mujer enloqueció en North Shore justamente en la casa del legendario aventurero y coleccionista de antigüedades, Ibrahim Sarlak. Al cabo de una hora llegó la detective a su mansión del North Shore, la mujer quien despertó a gritos a los residentes del vecindario descubrió horrorizada el cuerpo sin vida de su patrón cerca a la biblioteca, había sido asesinado de la misma manera que el herbatero Ishaq Arab unos días atrás.
Volviendo un poco atrás para intentar hallar una conexión, en la libreta de Ishaq Ada había hallado los nombres de varios musulmanes residente en Chicago pero jamás el del septuagenario Ibrahin. Ada tranquilizó a la sirvienta que aseguraba no haberse percatado de la presencia de algún extraño. Nuevamente la biblioteca estaba en desorden y por los indicios, la muerte del anciano fue en vano.

- Aún no me explico qué libro o documento puede ser tan importante como para quitarle la vida a un hombre.- Comentó Ada intrigada.
- Estos dos sujetos eran musulmanes, ambos en el zenit de sus vidas. El asesino no tomó nada más que su libreta y se escabulló.-

Ada tomó la agenda de Sarlak y con el escáner comprobó que no habían huellas que no fueran de su dueño.

- Si el asesino usará los contactos de sus víctimas para encontrar lo que fuera que estuviera buscando no habría venido hasta aquí.-
- Además note usted detective que su forma de operar es muy descuidada. Todo lo que rodea este caso es singularmente extraño.-
- Eso solo nos indica una sola cosa. Este asesino no es como cualquier otro. Podría decir que simplemente ha perdido la razón, pero por su forma de actuar es más bien un sujeto carente de miedo e inseguridad, está seguro de que jamás será atrapado.-

El detective en jefe se quedó perplejo por las palabras de Ada mientras observaba el cadáver desecado de Ibrahim. Aún no podían imaginar que misteriosa arma utilizaba Scorpio para acabar con sus víctimas. Las marcas de huellas en la agenda aún estaba frescas, antes de morir Ibrahim había intentado comunicarse con el exterior y así haber salvado su vida porque pudo sentir el asecho de su ejecutor. Esa fue una brillante conclusión de la detective Meitner y justamente en el teléfono del anciano hallaron cuatro llamadas que jamás fueron contestadas.

- ¿Te suena familiar el nombre de Helmut Köller?-
- El profesor de idiomas de la universidad, lo entrevistamos hace unos días. Extraño sujeto por cierto. Aseguró solo haber contactado al herbatero un par de veces.-
- Pues tendremos que volver a entrevistarlo. Tal vez este hombre sabe algo más.-

Cuando amaneció nuevamente luego de la larga y gélida noche, los detectives intentaron hallar en vano al profesor en Chicago, la ciudad hasta entonces no era una isla no obstante se le comenzaba a identificar como Isla de Chicago. El pálido sol estaría no más que un par de horas allí. En la Universidad dijeron que el profesor Köller había solicitado permiso para ausentarse. En casa nadie supo de su destino, solo hizo maletas y dijo que pronto regresaría.

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